El paro indefinido de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), iniciado el 1 de junio, mantiene cerradas miles de escuelas públicas de educación básica en varios estados del país. Según cifras de la Secretaría de Educación Pública (SEP) con corte al 5 de junio, un millón 390 mil 673 estudiantes se ven privados de clases, mientras 88 mil 106 docentes participan en las movilizaciones. Oaxaca registra el mayor impacto, con 10 mil 653 planteles cerrados que equivalen al 80.61 por ciento de sus centros educativos públicos.
Chiapas, Zacatecas, Guerrero y Michoacán siguen en la lista de entidades más afectadas, con miles de escuelas suspendidas y cientos de miles de alumnos sin actividades académicas. A nivel nacional, el movimiento impacta al 8.49 por ciento de las escuelas públicas. La ausencia de acuerdos entre el gobierno federal y el magisterio disidente mantiene en vilo la conclusión formal del ciclo, aunque algunos procesos administrativos como la entrega de boletas avanzan en ciertas entidades.
Expertos consultados destacan que el conflicto genera riesgos de rezago educativo en regiones con altos índices de pobreza, sin que hasta ahora se conozcan propuestas concretas en las mesas de negociación para recuperar los aprendizajes perdidos. Las partes involucradas continúan las discusiones, en medio de marchas y plantones que también se registran en la Ciudad de México.
