Juan Miguel Ramírez Sánchez, presidente municipal de Celaya, Guanajuato, reveló en entrevista con el medio local Ágora que, antes de asumir el cargo en octubre de 2024, lo condujeron con engaños a un encuentro con integrantes de un grupo criminal. Bajo el pretexto de reunirse con empresarios, los delincuentes le exigieron dinero y posiciones en su gabinete, demandas que rechazó de inmediato durante la discusión tensa. La situación escaló hasta el punto en que su acompañante solicitó posponer el diálogo para evitar un desenlace violento, según el relato del edil morenista.
Ramírez Sánchez enfatizó que nunca estableció acuerdos con la delincuencia organizada, pese a un contacto telefónico reciente en el que otro miembro del grupo le ofreció ayuda sin amenazas explícitas. Su hija renunció a un puesto cultural en Tarimoro por presuntos seguimientos, y el alcalde considera sacar a su familia de la ciudad si las presiones persisten. Además, aclaró que su administración no confronta directamente al crimen, ya que esa responsabilidad recae en los gobiernos estatal y federal, mientras opera una policía preventiva local.
El testimonio surge en un contexto de alta violencia en Guanajuato, donde carteles como el Jalisco Nueva Generación y el de Santa Rosa de Lima disputan territorio y buscan influir en autoridades locales. Desde 2018, el 73.4 por ciento de los ataques por violencia política han apuntado a funcionarios municipales, según datos oficiales. Ramírez Sánchez, quien sustituyó a la candidata Gisela Gaytán —asesinada en campaña—, reiteró que su motivación radica en servir a la ciudadanía, no en beneficios económicos.
