Por: Aylin Paredes
Medicamentos como Ozempic, Wegovy y Mounjaro han transformado el tratamiento de la obesidad al imitar hormonas que inducen saciedad, logrando reducciones de peso de hasta un 25%. Sin embargo, especialistas alertan sobre la necesidad de un uso responsable bajo supervisión médica para evitar riesgos. En el reciente Congreso de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, se advirtió que la popularización de estos fármacos podría derivar en un uso indebido, comprometiendo la salud si no se acompañan de dieta y ejercicio.
Por ello, expertos como Josep Vidal, del Hospital Clínic de Barcelona, subrayan la importancia de un control médico riguroso. Este incluye evaluar al paciente, ajustar progresivamente la dosis y monitorear efectos secundarios como náuseas o diarrea, además de supervisar enfermedades asociadas a la obesidad. Un estudio de la Universidad de Harvard, publicado en Jama Internal Medicine, recomienda priorizar el ejercicio de fuerza para preservar la masa muscular, incorporar 20 a 30 gramos de proteína por comida y vigilar la hidratación con dos a tres litros de agua diarios, preferentemente de alimentos como frutas y verduras.
Además, los especialistas destacan que una dieta equilibrada es crucial para prevenir deficiencias nutricionales, como las de calcio, magnesio o vitamina B12, que pueden surgir por la supresión del apetito. También advierten contra combinar estos fármacos con dietas muy restrictivas, que podrían agravar la deshidratación o la fatiga. Para efectos adversos como acidez o estreñimiento, sugieren comidas pequeñas, alimentos ricos en fibra y evitar ultraprocesados. Aunque estos medicamentos son un avance, el éxito a largo plazo depende de mantener hábitos saludables, ya que suspender el tratamiento puede implicar recuperar parte del peso perdido.
