Una tortuga gigante de Galápagos de 100 años, conocida como “Mommy”, se convirtió en madre por primera vez y dio un rayo de esperanza a su especie, en peligro crítico de extinción. El hecho ocurrió en el zoológico de Filadelfia, Estados Unidos, donde nacieron cuatro crías hembras de la subespecie Chelonoidis niger porteri, originaria del oeste de la isla Santa Cruz, en el archipiélago ecuatoriano. Las pequeñas tortugas, que pesan entre 70 y 80 gramos, eclosionaron a partir del 27 de febrero y se encuentran bajo cuidado especial en la Casa de Reptiles y Anfibios del recinto.
Mommy, que llegó al zoológico en 1932, y su compañero Abrazzo, de 96 años y procedente del zoológico Riverbanks de Carolina del Sur en 2020, lograron este hito tras años sin éxito reproductivo. De los 16 huevos que depositó la tortuga centenaria, cuatro prosperaron, lo que marcó un récord: Mommy se convirtió en la madre primeriza más longeva conocida de su especie. Antes de estos nacimientos, solo existían 44 ejemplares de esta subespecie en zoológicos de Estados Unidos, según datos de la Asociación de Zoológicos y Acuarios (AZA). Las crías representan un nuevo linaje genético, esencial para la supervivencia de la población.
La tortuga gigante del oeste de Santa Cruz enfrenta amenazas severas en su hábitat natural debido a la pérdida de territorio, el cambio climático y la caza ilegal. Históricamente, actividades humanas como la caza por parte de marineros y la introducción de especies invasoras, como las cabras, diezmaron su población. En la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), esta especie figura como vulnerable, con menos de 3,400 individuos en estado salvaje. Los machos alcanzan hasta 1.8 metros de largo y 260 kilogramos, mientras que las hembras son más pequeñas.
El zoológico de Filadelfia destacó que las crías permanecen fuera de la vista del público mientras crecen, con planes de presentarlas el 23 de abril, fecha que coincide con el 93 aniversario de la llegada de Mommy al recinto. Los cuidadores controlaron la incubación de los huevos, ajustando temperaturas para determinar el sexo: las más altas favorecieron el desarrollo de hembras. Ashley Ortega, coordinadora del Programa de Sostenibilidad de la AZA, subrayó que este nacimiento fortalece los esfuerzos de conservación al sumar diversidad genética. Por su parte, Rachel Metz, vicepresidenta de Bienestar Animal y Conservación del zoológico, afirmó que las crías servirán como embajadoras para inspirar acciones de protección de la vida silvestre.
Investigaciones adicionales confirman que las tortugas gigantes de Galápagos, las más grandes de su tipo, pueden vivir entre 100 y 200 años. El éxito reproductivo de Mommy resalta el potencial de los programas de cría en cautiverio para especies al borde de la extinción. Organizaciones como la Turtle Survival Alliance y la Galápagos Conservancy coinciden en que eventos como este ofrecen una oportunidad crucial para revertir el declive de estas poblaciones, afectadas durante siglos por la intervención humana.
