Investigadores de la Universidad de Hokkaido expusieron esporofitos del musgo Physcomitrium patens al exterior de la Estación Espacial Internacional durante 283 días en 2022, con condiciones de vacío, radiación cósmica intensa, fluctuaciones térmicas extremas y microgravedad. Las muestras, fijadas por astronautas en el módulo japonés Kibo, regresaron a la Tierra en enero de 2023 vía una misión de carga SpaceX para su análisis en laboratorio. El estudio, publicado el 20 de noviembre de 2025 en la revista iScience, confirmó que más del 80 por ciento de las esporas conservaron su vitalidad y germinaron exitosamente días después de su retorno.
Pruebas previas en Tierra evaluaron tres estructuras del musgo: protonemas juveniles, células de cría especializadas y esporofitos reproductivos, bajo simulaciones de vacío, radiación ultravioleta elevada y temperaturas extremas. Los esporofitos demostraron la mayor resiliencia, con la radiación UV como el factor más dañino, mientras que el vacío y las variaciones térmicas causaron daños mínimos. Tomomichi Fujita, autor principal y profesor de ciencias biológicas en la universidad, declaró que los resultados superaron expectativas, ya que se anticipaba una supervivencia casi nula ante los estresores combinados del espacio.
Un modelo matemático basado en los datos estimó que las esporas podrían resistir hasta 15 años en condiciones similares, aunque se requiere más investigación para validar este límite. Esta capacidad de supervivencia, ligada a la evolución de las plantas terrestres hace 500 millones de años, posiciona al musgo entre organismos resistentes como tardígrados y ciertas bacterias, y abre vías para experimentos en suelos extraterrestres o sistemas agrícolas sostenibles en misiones espaciales.

