Vladimir Putin conversó telefónicamente con los líderes de Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Qatar para condenar los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que el Kremlin califica de agresión descarada. El presidente ruso propuso utilizar los vínculos estratégicos de Moscú con Teherán como intermediario para transmitir quejas de los países del Golfo, impulsar un alto el fuego inmediato y retornar al diálogo diplomático. Ambas partes coincidieron en la necesidad urgente de contener la expansión del conflicto y evitar mayor involucramiento de terceros países.
Wang Yi, canciller chino, reiteró durante contactos con su homólogo iraní y ministros del Golfo el apoyo firme de Pekín a la soberanía, seguridad e integridad territorial de Irán. El funcionario instó a rechazar cualquier injerencia externa, unir esfuerzos regionales contra operaciones militares que interrumpieron negociaciones previas y cesar hostilidades de inmediato. China enfatizó la protección de derechos legítimos de Teherán y la preservación de la estabilidad en Medio Oriente mediante el retorno al proceso político.
Las posturas coordinadas de Rusia y China surgen ante retaliaciones iraníes contra objetivos en el Golfo y activación de milicias aliadas tras los bombardeos iniciales. Moscú mantiene contactos permanentes con líderes iraníes para estabilizar la situación, mientras Pekín llama a la contención y al respeto mutuo para impedir una escalada mayor en la región.
