China anunció este jueves la restricción inmediata de importaciones de películas de Hollywood como respuesta a los aranceles impuestos por Estados Unidos a productos chinos, intensificando la disputa comercial entre ambas naciones. La Administración Nacional de Cine (NFA) del país asiático informó que la medida busca ajustar el mercado cinematográfico a las tensiones económicas derivadas de las políticas del presidente Donald Trump, quien ha elevado los impuestos a bienes importados desde China. Este cambio pone en jaque a la industria estadounidense, que ya enfrenta un declive en la demanda de sus producciones en el gigante asiático.

Durante tres décadas, China mantuvo una cuota anual de 10 películas de Hollywood bajo un modelo de distribución de ingresos compartidos, permitiendo éxitos como Titanic y Avatar que conquistaron al público local. Sin embargo, la NFA señaló que las actuales condiciones económicas y las preferencias del público justifican una reducción “moderada” en estas importaciones. Expertos como Chris Fenton, autor de Feeding the Dragon, consideran esta decisión una represalia simbólica con bajo impacto para China, donde el cine estadounidense representa solo el 5 por ciento de la taquilla y enfrenta impuestos del 50 por ciento, dejando a los estudios de Hollywood con apenas el 25 por ciento de las ganancias, una cifra mucho menor frente a otros mercados internacionales.
Mientras tanto, el auge del cine nacional chino ha transformado las prioridades del público. Desde 2020, las producciones locales dominan cerca del 80 por ciento de los ingresos en taquilla, un aumento notable respecto al 60 por ciento de años previos, reflejo de una industria en crecimiento y de un cambio cultural que privilegia las historias propias. Así, la restricción no solo responde a un conflicto comercial, sino que se alinea con una tendencia que ya venía reduciendo la influencia de Hollywood en el segundo mercado cinematográfico más grande del mundo.
