El príncipe Andrés anuncia su renuncia a todos los títulos reales conferidos, salvo el de príncipe por nacimiento, con el consentimiento expreso del rey Carlos III tras una discusión familiar prolongada. Esta medida responde a las acusaciones persistentes de abuso sexual contra Virginia Giuffre, detalladas en sus memorias póstumas publicadas recientemente por The Guardian, donde describe encuentros forzados en Londres, Nueva York y las Islas Vírgenes en 2001. El Palacio de Buckingham emite el comunicado oficial para confirmar que las imputaciones distraen del trabajo monárquico, y Andrés reitera su inocencia absoluta en una nota breve. Sarah Ferguson, su exesposa, abandona el título de duquesa de York, mientras las princesas Beatriz y Eugenia conservan sus distinciones intactas.
La decisión voluntaria evita un procedimiento parlamentario que el rey consideraba para despojarlo de honores, similar al retiro de funciones públicas en 2019 y la pérdida de patronatos en 2022. Además de Epstein, escándalos recientes involucran contactos con un presunto espía chino, Yang Tengbo, en visitas a palacios reales entre 2020 y 2024, según revelaciones de The Daily Mail. Fuentes palaciegas indican que el monarca alivia la presión reputacional sobre la Corona, y Andrés mantendrá residencia en Royal Lodge, Windsor, sin subsidio anual real desde finales de 2024. La familia Giuffre celebra la renuncia como vindicación para víctimas de tráfico sexual.
Este paso marca un punto de no retorno en la trayectoria de Andrés, quien sirvió en la Guerra de las Malvinas como oficial naval, pero acumula críticas por su amistad con Epstein desde 2011. La monarquía británica enfrenta así un alivio temporal ante el escrutinio mediático global, con el príncipe ausente de celebraciones navideñas en Sandringham por segundo año consecutivo. El comunicado subraya que la prioridad radica en preservar la labor institucional de Su Majestad, y Andrés se compromete a respetar el retiro total de la vida pública para no interferir más.

