El primer ministro Rosen Zhelyazkov presentó la dimisión de su gabinete el jueves, tras semanas de manifestaciones masivas que reunieron a decenas de miles de personas en Sofía y otras ciudades. Los manifestantes exigieron el fin de la corrupción rampante y rechazaron el proyecto de presupuesto para 2026, que proponía aumentos en contribuciones sociales y impuestos sobre dividendos. Aunque el gobierno retiró la iniciativa presupuestaria la semana anterior, las protestas persistieron y culminaron con proyecciones láser sobre el Parlamento que clamaban «Renuncia» y «Mafia fuera».
El Parlamento aprobó la renuncia con unanimidad el viernes, en una votación de 227 legisladores a favor, lo que inicia el proceso constitucional para formar un nuevo Ejecutivo. El presidente Rumen Radev, quien respaldó públicamente las demandas de los manifestantes, otorgará primero el mandato al partido GERB, el más grande en la cámara, aunque su líder Boyko Borisov anunció que lo rechazará. De fracasar los tres intentos sucesivos, Radev designará un gobierno interino y convocará elecciones anticipadas, las octavas desde 2021, con fecha probable en marzo.
La crisis política, que dura cuatro años en el país más pobre de la Unión Europea, se agrava a tres semanas de la adopción del euro el 1 de enero. Analistas destacan que la inestabilidad fragmenta el Parlamento y erosiona la confianza en las instituciones, mientras la oposición, liderada por Asen Vassilev de la coalición Continuemos el Cambio-Democracia Búlgara, califica la dimisión como «el primer paso hacia un Estado europeo normal». El proceso no altera la independencia del Banco Nacional Búlgaro en la transición monetaria.
