El gobierno británico, liderado por Keir Starmer, aprobó una reforma electoral que permitirá a jóvenes de 16 y 17 años votar en todas las elecciones del Reino Unido, medida que alinea a Inglaterra e Irlanda del Norte con Escocia y Gales, donde ya se permite en comicios locales. Esta iniciativa, la mayor desde 1969, busca aumentar la participación ciudadana ante la baja asistencia electoral. La reforma incluye el registro automático en el censo electoral y la aceptación de tarjetas bancarias como identificación en centros de votación. Los cambios, que requieren aprobación parlamentaria, se implementarán antes de las elecciones generales de 2029.
La Estrategia Electoral también endurece las normas de financiación de campañas, imponiendo multas de hasta 580 mil euros por injerencias extranjeras, con el objetivo de proteger la integridad del proceso democrático. Además, se incrementarán las penas por intimidación a candidatos políticos. La viceprimera ministra, Angela Rayner, destacó que estas medidas buscan restaurar la confianza en las instituciones democráticas, dañada por años de apatía ciudadana. En Escocia y Gales, la votación a los 16 años ya mostró resultados positivos en elecciones regionales.
Starmer justificó la reducción de la edad de voto al señalar que los jóvenes de 16 años trabajan y pagan impuestos, por lo que merecen influir en las decisiones gubernamentales. La reforma se inspira en países como Austria, Argentina y Brasil, donde el voto a los 16 años ya es una realidad en elecciones nacionales. El gobierno también ampliará los documentos válidos para votar, incluyendo formatos digitales como permisos de conducir. Estas medidas responden a críticas sobre barreras burocráticas que limitan la participación, especialmente entre jóvenes y minorías.
