Las fiscalías generales de Nueva York y Nueva Jersey abrieron una pesquisa formal contra la FIFA por sus prácticas de venta de entradas para la Copa del Mundo. Las autoridades enviaron requerimientos de información sobre los partidos en el MetLife Stadium, incluida la final del 19 de julio, ante denuncias de asignaciones de asientos inferiores a los pagados y precios desmedidos.
Las fiscales Letitia James y Jennifer Davenport destacaron que aficionados recibieron localidades en condiciones peores a las prometidas en los planos iniciales y que las declaraciones públicas de la entidad, junto con la comercialización, impulsaron el alza de costos. Invitaron a los afectados en ambos estados a presentar quejas ante instancias de protección al consumidor. California ya había solicitado aclaraciones al respecto tras reportes de The Athletic.
Grupos de seguidores, como Football Supporters Europe, criticaron la estrategia de la FIFA por considerar que genera confusión y eleva artificialmente los valores. La organización respondió que los mapas de asientos eran orientativos y se modificaron después. Donald Trump minimizó la controversia y celebró el éxito en la venta de boletos.

