Europa enfrenta una intensa ola de calor que azota el oeste del continente y genera múltiples muertes y disrupciones operativas. Francia se sitúa como epicentro con temperaturas de 36 a 43 grados Celsius y alerta roja en más de la mitad del país, donde habitan más de 35 millones de personas. Las autoridades reportan al menos 18 fallecidos, entre ellos dos niños hallados sin vida dentro de un automóvil en Carpentras y tres ancianos en el suroeste, además de trece ahogamientos durante el fin de semana.
El episodio obliga al cierre de más de mil 300 escuelas y ajustes en otras cuatro mil, mientras la SNCF cancela uno de cada diez trenes en París de manera preventiva. En España, las temperaturas superan en 5 a 10 grados los valores habituales y obligan a suspender eventos públicos. Bélgica, Países Bajos, Portugal y Reino Unido también activan alertas por calor extremo, con posibles récords históricos.
Los meteorólogos vinculan el fenómeno al cambio climático, que intensifica eventos extremos. Esta constituye la segunda ola de calor en menos de un mes y recuerda la catástrofe de 2003 con decenas de miles de muertos. Las medidas de emergencia persisten y se extienden hasta finales de semana en varias naciones.
