Un voraz incendio arrasó el complejo residencial Wang Fuk Court, en el distrito de Tai Po, y cobró la vida de al menos 65 personas, mientras 279 residentes permanecen desaparecidos. Las llamas se originaron en uno de los ocho bloques de 31 pisos y se extendieron rápidamente a siete de ellos, impulsadas por andamios de bambú cubiertos con materiales inflamables como poliestireno expansivo. Más de mil 250 bomberos combatieron el fuego durante más de diez horas, hasta que lograron controlarlo por completo, aunque los equipos de rescate continúan la búsqueda entre los escombros.
La tragedia, considerada la peor en tres décadas en Hong Kong, superó el incendio del edificio Garley en 1996, que dejó 41 fallecidos. Expertos atribuyen la propagación inusual a las renovaciones iniciadas en julio de 2024, que utilizaron lonas impermeables y planchas plásticas en las fachadas. El jefe del Ejecutivo, John Lee, calificó el suceso como una catástrofe masiva y ordenó inspecciones urgentes en todas las urbanizaciones en obras para verificar la seguridad de los andamios y materiales empleados.
La policía arrestó a dos directores y un consultor de la contratista responsable, acusados de homicidio imprudente por el uso de sustancias inflamables en el proyecto valorado en 42 millones de dólares. La Comisión Independiente Contra la Corrupción investiga posibles irregularidades en las licitaciones y prácticas durante las renovaciones. Varias empresas, entre ellas la Fundación Jack Ma y Alibaba, donaron más de 100 millones de dólares hongkoneses para apoyar a las familias afectadas y a los servicios de emergencia.
