Los intentos de suicidio en centros de detención del ICE aumentaron un 41 por ciento desde diciembre de 2024 hasta agosto de 2025, con dos casos fatales y una docena de muertes bajo custodia desde enero. El hacinamiento supera los 60 mil detenidos, mientras la falta de atención médica agrava la crisis mental. Expertos alertan sobre el aislamiento solitario como factor clave en este auge.
El hacinamiento, la insalubridad y el maltrato propician el deterioro psicológico de los migrantes, según informes de organizaciones como Human Rights Watch. En centros como Stewart en Georgia y Moshannon Valley en Pensilvania, las muertes por suicidio de Jesús Molina-Veya en junio y Chaofeng Ge en agosto resaltan la urgencia de reformas. La campaña antiinmigración elevó las detenciones diarias a 37 mil 500 personas en promedio durante 2024, con picos en 2025 que colapsan las instalaciones.
Faviola Salinas Zaraté, una mexicana deportada, relató dos meses en aislamiento con depresión postparto, frío y un inodoro roto que intensificaron su angustia. Una migrante nigeriana describió ataques de pánico tras ser desnudada frente a cámaras, lo que generó pensamientos suicidas en su detención de más de un año. Abogados y grupos de defensa exigen atención mental culturalmente sensible para mitigar estos riesgos en las instalaciones federales.

