Astrónomos confirmaron, mediante observaciones del telescopio espacial James Webb de la NASA, la presencia de hielo de agua cristalina en un disco de escombros que orbita la estrella HD 181327, ubicada a 155 años luz de la Tierra. Un estudio publicado en la revista Nature detalla este hallazgo, el primero en detectar agua congelada en un sistema estelar joven, lo que refuerza la hipótesis de que el hielo constituye un componente clave en la formación de planetas y podría haber contribuido al origen de la vida en la Tierra.
El disco de polvo y hielo, comparable al cinturón de Kuiper de nuestro Sistema Solar, contiene hasta un 20% de hielo en su región exterior, aunque la cantidad disminuye cerca de la estrella debido a la radiación ultravioleta. La astrónoma española Noemí Pinilla-Alonso, parte del equipo de investigación, explicó que el hielo cristalino, combinado con partículas de polvo, forma estructuras similares a “bolas de nieve sucias”. Estas estructuras podrían desempeñar un papel crucial en la creación de planetas, cometas y asteroides.
La estrella HD 181327, con 23 millones de años y ligeramente más masiva que el Sol, muestra una actividad intensa, con colisiones de cuerpos que liberan partículas de hielo detectadas por Webb. Observaciones previas de los telescopios Spitzer en 2008 y Hubble en 2012 ya sugerían la posible presencia de hielo en este sistema, pero la sensibilidad de Webb permitió confirmarlo. El disco, tres veces mayor que el cinturón de Kuiper, podría reflejar las condiciones iniciales de nuestro Sistema Solar hace miles de millones de años.
Chen Xie, autor principal del estudio y científico de la Universidad Johns Hopkins, destacó que el hielo de agua influye significativamente en la formación de planetas gigantes y puede ser transportado por cometas a planetas rocosos. Christine Chen, coautora del Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial, subrayó que este descubrimiento, esperado por décadas, valida teorías previas sobre la presencia de hielo en discos de escombros.
Los investigadores planean continuar estudiando sistemas similares en la Vía Láctea para determinar si el hielo de agua representa un componente universal en la formación planetaria. Este avance proporciona nuevas perspectivas sobre los procesos que dieron origen a los planetas y, potencialmente, a las condiciones para la vida en el universo.
