Autoridades de Múnich suspendieron el acceso al Oktoberfest tras una alerta de explosivos vinculada a un incendio fatal en un edificio residencial del norte de la ciudad, que dejó dos heridos graves y al presunto autor muerto por suicidio. La policía acordonó el recinto ferial de Theresienwiese desde las 10:00 horas locales, con la participación de 600 agentes y 25 perros detectores, pero reabrió el evento horas después al no hallar indicios de peligro. El incidente, motivado por una riña familiar, incluyó una nota del sospechoso con una amenaza no específica contra el festival, según confirmó el alcalde Dieter Reiter.
El suceso ocurrió a las 04:40 horas en el distrito de Lerchenau, donde un hombre de 57 años de nacionalidad alemana provocó el fuego en su vivienda y huyó con una mochila que contenía un dispositivo explosivo, el cual expertos aún desactivan en el sitio. Cerca de un lago próximo, el individuo se quitó la vida, mientras su madre de 81 años y su hija de 21 años, de origen germano-brasileño, sufrieron quemaduras que requirieron hospitalización inmediata. La policía bávara descartó cualquier conexión con extremismo o terrorismo, y enfatizó que la amenaza surgió de un contexto doméstico aislado, sin riesgos para otras zonas de la urbe.
Tras una revisión exhaustiva del terreno ferial, que alberga decenas de miles de visitantes diarios durante el certamen cervecero, las fuerzas de seguridad federales y locales declararon el área libre de amenazas a las 17:00 horas, lo que permitió la reanudación de las actividades sin interrupciones adicionales. El alcalde Reiter, en un mensaje público, justificó la medida preventiva con el principio de precaución ante la nota hallada, aunque subrayó la ausencia de elementos sospechosos en las inspecciones. Fuentes oficiales indicaron que el Oktoberfest prosigue con normalidad, bajo un dispositivo de vigilancia reforzado para el resto de la edición anual.

