La Agencia Espacial Europea (ESA), en colaboración con la NASA, logró un hito histórico al captar las primeras imágenes de los polos solares mediante la misión Solar Orbiter, según anunció la ESA el 11 de junio de 2025. La nave, equipada con diez instrumentos científicos, obtuvo vistas del polo sur del Sol desde una órbita inclinada a 17 grados por debajo del ecuador solar, una perspectiva nunca antes alcanzada. Estas imágenes, tomadas los días 16 y 17 de marzo de 2025, muestran un campo magnético caótico en el polo sur, con polaridades norte y sur poco definidas, un fenómeno asociado al máximo solar del ciclo de 11 años. Los instrumentos clave, como el Polarimetric and Helioseismic Imager (PHI), el Extreme Ultraviolet Imager (EUI) y el Spectral Imaging of the Coronal Environment (SPICE), permitieron analizar el campo magnético, la corona solar a un millón de grados y las capas atmosféricas, respectivamente.
El avance de Solar Orbiter, descrito por Carole Mundell, directora científica de la ESA, como el inicio de “una nueva era de la ciencia solar”, promete revolucionar el conocimiento sobre el ciclo solar, el viento solar y el clima espacial, que afecta satélites y sistemas eléctricos terrestres. La nave, lanzada en febrero de 2020, utilizó asistencias gravitatorias de Venus para alcanzar una órbita inclinada, permitiendo observar regiones polares previamente inaccesibles desde el plano eclíptico, donde orbitan la Tierra y otras naves. Los datos recopilados, aún pendientes de análisis detallado, muestran patrones inesperados, como posibles vórtices polares similares a los de Venus y Saturno, y un campo magnético desordenado que podría clarificar cómo se generan los ciclos solares. Se espera que las imágenes del polo norte lleguen a finales de 2025, con un conjunto completo de datos en octubre.
En los próximos años, Solar Orbiter incrementará la inclinación de su órbita, ofreciendo vistas aún más detalladas de los polos solares, según Daniel Müller, científico del proyecto. Este logro, en el que participó el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) liderando el instrumento PHI, permitirá estudiar fenómenos como el viento solar, medido con precisión por SPICE mediante técnicas Doppler, y comprender mejor las erupciones solares que impactan la infraestructura tecnológica. Las observaciones, realizadas a 65 millones de kilómetros del Sol, destacan la menor actividad en los polos comparada con las regiones ecuatoriales, donde las erupciones son más frecuentes. Este hito científico, respaldado por un consorcio español que incluye al INTA y la Universitat de Barcelona, marca un paso crucial para predecir el comportamiento solar y sus efectos en la Tierra.
