Por: Aylin Paredes
Israel atacó este miércoles el cuartel general del ejército sirio en Damasco, en el cuarto día de enfrentamientos en Sweida, una ciudad de mayoría drusa en el sur de Siria, donde la violencia ha dejado al menos 248 muertos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). El bombardeo, que hirió a dos personas según la televisión estatal siria, responde a la amenaza de Israel de intensificar sus ataques si las fuerzas gubernamentales sirias no se retiran de la región, cercana a los Altos del Golán ocupados por Israel.
Los combates en Sweida iniciaron el domingo tras el secuestro de un comerciante druso, desencadenando una ola de represalias entre combatientes drusos y tribus beduinas sunitas. Las fuerzas gubernamentales intervinieron el martes para contener la violencia, pero fueron acusadas por el OSDH y grupos drusos de cometer abusos, incluyendo ejecuciones sumarias de 21 civiles drusos y saqueos. A pesar de un alto el fuego declarado el martes, que no se respetó, los enfrentamientos continuaron con bombardeos de artillería y disparos intermitentes, según corresponsales de AFP en la zona.
En este contexto, Israel, que mantiene una política de desmilitarización en el sur de Siria, reiteró su oposición a la presencia militar siria cerca de su frontera. El ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó que el país no abandonará a la población drusa. Por su parte, la Unión Europea y Francia exhortaron a proteger a los civiles y respetar la soberanía siria. Mientras tanto, el líder druso Hikmat al Hejri pidió ayuda internacional para detener lo que describió como un “exterminio” de su pueblo.
La violencia en Sweida refleja los desafíos del gobierno interino sirio tras la caída de Bashar al Asad en diciembre, en un país marcado por casi 14 años de guerra civil.
