Israel lanzó una serie de ataques aéreos contra instalaciones nucleares y militares en Irán, en una operación que mató a altos mandos de la Guardia Revolucionaria y desató una escalada de tensiones en Medio Oriente. El gobierno israelí, liderado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, describió la acción como un “ataque preventivo” para neutralizar el programa nuclear iraní, que, según afirmó, está cerca de desarrollar armas nucleares. El ministro de Defensa, Israel Katz, declaró un estado de emergencia especial en todo el país, anticipando represalias con misiles y drones desde Irán.
La operación, bautizada como “León Levantado”, involucró a 200 aviones de combate, incluidos F-16 y F-35, que dispararon 330 misiles contra más de 100 objetivos en Teherán y otras ciudades como Kermanshah y Hamedan. Entre las víctimas confirmadas por medios iraníes están el general Hossein Salami, comandante de la Guardia Revolucionaria, el general Gholam Ali Rashid, subjefe de las Fuerzas Armadas, y el jefe del Estado Mayor, Mohamed Bagheri, junto con seis científicos nucleares. La televisión estatal iraní reportó al menos 78 muertos y 200 heridos, aunque las cifras no son oficiales.
Irán respondió con el lanzamiento de 100 drones hacia Israel, la mayoría interceptados por las defensas aéreas israelíes y jordanas. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, llamó a la unidad nacional y prometió una “respuesta dura, racional y poderosa”. El líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, calificó el ataque como una “declaración de guerra” y advirtió que Israel enfrentará un “castigo severo”. El ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, acusó a Estados Unidos de coordinar el ataque, aunque el secretario de Estado, Marco Rubio, negó cualquier participación de Washington.
Netanyahu afirmó que los bombardeos alcanzaron el “corazón” del programa nuclear iraní, específicamente la instalación de enriquecimiento de uranio en Natanz, y las capacidades de misiles balísticos de Irán. Advirtió que los ataques continuarán “el tiempo que sea necesario” para contrarrestar la amenaza iraní. Por su parte, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó daños en Natanz, pero reportó que los niveles de radiación permanecen estables.

