Estados Unidos y China alcanzaron un acuerdo marco para mantener vigente la tregua comercial establecida en mayo pasado, tras intensas negociaciones en Londres. El pacto, anunciado por el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, y el viceministro de Comercio chino, Li Chenggang, refuerza la reducción de aranceles bilaterales y aborda las restricciones chinas a la exportación de tierras raras e imanes, componentes clave para industrias tecnológicas y de defensa. El arreglo, que será revisado por los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, busca evitar una escalada en la guerra comercial que ha impactado los mercados globales.
En mayo, ambos países acordaron en Ginebra reducir los aranceles estadounidenses del 145 por ciento al 30 por ciento y los chinos del 125 por ciento al 10 por ciento durante 90 días, un alivio temporal que evitó una recesión económica global. Sin embargo, tensiones recientes surgieron por acusaciones mutuas de incumplimiento, incluyendo restricciones estadounidenses a exportaciones de chips de inteligencia artificial y medidas chinas sobre tierras raras. El nuevo marco, resultado de una llamada de 90 minutos entre Trump y Xi Jinping, pretende estabilizar la relación comercial y sentar bases para un acuerdo más amplio.
El comercio bilateral entre EE. UU. y China, que alcanzó 660 mil millones de dólares en 2024, sigue siendo crucial para la economía global. Aunque el acuerdo marco ofrece un respiro, la amenaza de una nueva escalada comercial permanece si no se logran compromisos sustanciales en los próximos meses.

