La Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó sobre una crisis inminente en la lucha contra el VIH/SIDA tras la abrupta suspensión de fondos de Estados Unidos, que financiaba programas clave a través del Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA (PEPFAR). Este programa, iniciado en 2003, ha sido crucial para reducir las muertes por SIDA a 630 mil en 2024, el nivel más bajo en tres décadas, y ha proporcionado tratamiento a 20.6 millones de personas en el mundo. Sin embargo, la retirada de 4 mil millones de dólares prometidos para 2025, ordenada por el presidente Donald Trump en enero, ha generado un «shock sistémico» que amenaza con revertir décadas de avances.
La interrupción de financiamiento ha desestabilizado cadenas de suministro, cerrado clínicas y limitado programas de prevención y pruebas en regiones como el África subsahariana, donde se concentra la mitad de las nuevas infecciones por VIH. ONUSIDA advirtió que, sin una reposición inmediata de los fondos, se proyectan más de 4 millones de muertes relacionadas con el SIDA y 6 millones de nuevas infecciones para 2029. Además, la incertidumbre sobre el apoyo de otros donantes internacionales, en un contexto de tensiones geopolíticas y cambio climático, pone en riesgo la cooperación multilateral que ha sostenido los esfuerzos globales contra la enfermedad.
Expertos como Andrew Hill, de la Universidad de Liverpool, han criticado la falta de un plan de transición tras la suspensión de la ayuda, lo que dejó a países dependientes, como Nigeria, sin recursos para medicamentos esenciales. ONUSIDA subrayó que PEPFAR financiaba casi el 100 por ciento del presupuesto para medicamentos preventivos en ese país. Ante este panorama, la ONU urge a los gobiernos y donantes a actuar con rapidez para evitar un retroceso en la lucha contra el VIH, especialmente en regiones donde el acceso a tratamientos sigue siendo limitado.
