En una decisión sin precedentes, los países miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobaron por unanimidad el Tratado Global sobre Pandemias, un instrumento legal destinado a mejorar la prevención, preparación y respuesta ante futuras crisis sanitarias. La aprobación se dio durante la Asamblea Mundial de la Salud celebrada en Ginebra, tras más de tres años de negociaciones impulsadas por las lecciones de la pandemia de COVID-19.
El tratado establece mecanismos clave como el Sistema de Acceso a Patógenos y Reparto de Beneficios (PABS, por sus siglas en inglés), que permitirá compartir de manera rápida y equitativa información genética y muestras de patógenos. A cambio, los países que aporten estos datos recibirán acceso preferente a vacunas, diagnósticos y tratamientos derivados. Esta medida busca evitar situaciones como la vivida por Sudáfrica durante la pandemia de COVID-19, cuando compartió información sobre la variante ómicron sin recibir un acceso equitativo a las vacunas desarrolladas posteriormente.

Además, se crea una Red Global de Logística y Suministros (GSCL) para asegurar la distribución eficiente y justa de recursos médicos esenciales, como medicamentos y equipos de protección personal, especialmente en países con menos recursos.
El tratado también incorpora el principio de «Una sola salud», reconociendo la interconexión entre la salud humana, animal y ambiental. Este enfoque busca prevenir brotes zoonóticos mediante una vigilancia coordinada y la inversión en sistemas de salud robustos y autoridades regulatorias fortalecidas.
Aunque el tratado fue aprobado por consenso, algunos países, incluidos Estados Unidos, Polonia e Irán, se abstuvieron de votar, expresando preocupaciones sobre la soberanía nacional y la falta de mecanismos de cumplimiento vinculantes. A pesar de estas reservas, el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, calificó el acuerdo como un «triunfo para la salud pública, la ciencia y la cooperación multilateral».
El tratado entrará en vigor una vez que al menos 60 países lo ratifiquen. Se espera que en el próximo año se definan detalles adicionales, incluyendo anexos sobre detección de patógenos y compartición de datos, así como mecanismos de financiación y logística.
Este acuerdo representa el segundo instrumento legal de la OMS en salud pública, después del Convenio Marco para el Control del Tabaco, y busca corregir las desigualdades evidenciadas durante la pandemia de COVID-19, que causó más de 7 millones de muertes registradas y pérdidas económicas superiores a los 12 billones de dólares, según el Fondo Monetario Internacional.


