El papa León XIV aprobó la dimisión de monseñor Ciro Quispe López, prelado de Juli en Perú, tras una pesquisa vaticana sobre denuncias de relaciones impropias con mujeres y malversación de recursos eclesiásticos. La Santa Sede emitió el anuncio oficial, y designó a monseñor Marco Antonio Cortez Lara como visitador apostólico para examinar la situación en la prelatura sureña. Quispe López, de 51 años, negó las imputaciones que circularon en medios locales desde mediados de 2024.
La investigación, iniciada bajo el pontificado anterior de Francisco, se extendió hasta la era de León XIV, quien asumió con nacionalidad peruana por su labor misionera en el país. Fuentes vaticanas indicaron que las acusaciones incluyeron una denuncia por violación, además de intentos por apropiarse de museos diocesanos y desviaciones financieras. La prelatura de Juli, dependiente de la arquidiócesis de Arequipa, enfrenta ahora una revisión integral para restaurar la confianza entre fieles locales.
El obispo Quispe López presentó su renuncia prematura, pese a su edad inferior al límite canónico de 75 años, en respuesta a las presiones acumuladas por las quejas de la comunidad puneña. La Nunciatura Apostólica en Perú coordinará la transición, mientras el visitador recopila evidencias sobre los presuntos abusos. Este caso resalta el escrutinio continuo de la Iglesia ante irregularidades en sus jerarquías sudamericanas.
