Tres personas fueron sentenciadas a cumplir una condena de 180 días de prisión y al pago de cuantiosas restituciones económicas tras haber intentado defraudar a diversas compañías de seguros mediante un inusual montaje. Los implicados, identificados como Alfiya Zuckerman, Ruben Tamrazian y Vahe Muradkhanyan, no refutaron los cargos por simular ataques de osos contra vehículos de alta gama en la zona de Lake Arrowhead, California. Las investigaciones, lideradas por el Departamento de Seguros del estado bajo la denominada «Operación Garra de Oso», confirmaron que los daños reportados en un Rolls Royce y dos Mercedes Benz no fueron provocados por fauna silvestre, sino por una persona que utilizó un disfraz de oso de tamaño natural con garras metálicas para destruir los interiores de las unidades.
Aunado a la pena privativa de la libertad, el tribunal impuso dos años de libertad condicional supervisada para los sentenciados, además de multas que superan de forma individual los 50,000 dólares en concepto de reparación de daños. La detección del fraude fue posible gracias a la intervención de biólogos del Departamento de Pesca y Vida Silvestre, quienes examinaron los videos de seguridad presentados por los propios acusados como prueba; los expertos concluyeron que los movimientos y rasgos de la criatura filmada no correspondían a los de un animal real. Mientras Zuckerman y Tamrazian ya conocen los montos exactos de su deuda financiera, la cifra definitiva para Muradkhanyan quedó pendiente de determinación judicial, al tiempo que un cuarto implicado fue citado para comparecer ante las autoridades en septiembre.
Este caso resaltó por la sofisticación del engaño, el cual pretendía aprovechar la presencia natural de osos en las zonas montañosas para justificar reclamaciones por incidentes ocurridos a principios de 2024. No obstante, el análisis técnico de las evidencias y la coordinación entre agencias estatales permitieron desarticular el esquema delictivo antes de que se concretara la totalidad de los pagos. Con estas sentencias, las autoridades locales buscaron emitir un mensaje contundente sobre la persecución de delitos de fraude patrimonial, los cuales no solo afectan a las instituciones financieras, sino que saturan los sistemas de procuración de justicia con denuncias fabricadas.
