La edición número 60 del Super Bowl no representó únicamente la disputa por el trofeo Vince Lombardi entre los Patriots de Nueva Inglaterra y los Seahawks de Seattle; significó también el cierre de una era para la afición más fiel de la NFL. Don Crisman, Gregory Eaton y Tom Henschel, los únicos tres aficionados que asistieron a todos los encuentros por el campeonato desde su origen en 1967, marcaron este domingo como el capítulo final de una travesía que se extendió por seis décadas.
El paso del tiempo y los desafíos de salud fueron los factores determinantes para que este grupo de octogenarios decidiera poner fin a su histórica racha. Mientras que Crisman, próximo a cumplir 90 años, y Henschel, quien enfrenta las secuelas de un derrame cerebral, confirmaron que este viaje al Levi’s Stadium fue el último debido a la complejidad de la movilidad y los altos costos comerciales, Eaton manifestó su deseo de continuar mientras su condición física lo permita. No obstante, el grupo reconoció que la experiencia de asistir al evento se transformó drásticamente, pasando de ser una celebración semanal a una estancia de pocos días centrada exclusivamente en el partido.
Este vínculo, que comenzó con boletos de apenas 12 dólares en la década de los sesenta y soportó traslados de 24 horas en tren, se consolidó en una amistad nacida en las gradas. A pesar de las rivalidades deportivas entre sus equipos y los cambios generacionales en el deporte, el trío presenció hitos históricos, desde la consolidación de la liga hasta la apertura racial en la posición de mariscal de campo. Para sus familias, quienes acompañaron este último recorrido, el valor de la jornada trascendió lo deportivo, convirtiéndose en un tributo a la perseverancia y a los recuerdos compartidos.
Con la ausencia prevista de estos veteranos y el retiro del fotógrafo John Biever, quien también cubrió cada edición del torneo, el club de quienes nunca faltaron a la cita máxima del futbol americano se reduce al mínimo. La jornada dominical en California no solo definió al nuevo monarca del emparrillado, sino que despidió a los últimos testigos presenciales de la evolución total de este fenómeno cultural y deportivo.
