Mientras el turismo suele acaparar los reflectores cuando se habla de derrama económica en Oaxaca, existe otra industria que cada fin de semana mueve miles de pesos y genera empleo para cientos de familias: la organización de fiestas y eventos sociales.
Bodas, XV años, mayordomías, cumpleaños, graduaciones, bautizos y despedidas de soltero o soltera forman parte de una economía poco visible que beneficia a músicos, cocineras tradicionales, floristas, fotógrafos, videógrafos, reposteros, decoradores, meseros, estilistas, transportistas y propietarios de salones y jardines para eventos.
Las bodas continúan siendo las celebraciones con mayor impacto económico. Una fiesta de entre 150 y 200 invitados puede representar una inversión de entre 250 mil y 600 mil pesos, mientras que las de mayor tamaño llegan a superar el millón de pesos. Tan solo un evento de este tipo puede involucrar hasta 80 proveedores directos e indirectos.
Los XV años también representan un importante motor económico. Actualmente, una celebración sencilla puede costar entre 50 mil y 100 mil pesos, mientras que las de nivel medio oscilan entre 120 mil y 250 mil pesos. Los eventos más grandes pueden superar los 450 mil pesos, impulsados por gastos en vestido, banquete, decoración, música y fotografía.
A ello se suman los cumpleaños, que aunque suelen pasar desapercibidos, son los eventos más frecuentes durante todo el año. Un festejo infantil puede requerir entre 9 mil y 40 mil pesos, mientras que una celebración para adultos puede alcanzar hasta 80 mil pesos cuando incluye música en vivo, catering y decoración especializada.
Las despedidas de soltero y soltera también se han transformado en un mercado en crecimiento. La contratación de casas de descanso, terrazas, DJs, transporte privado y experiencias temáticas puede generar gastos que van de los 10 mil a más de 100 mil pesos por evento.
En Oaxaca, además, las mayordomías ocupan un lugar especial por su valor cultural y religioso. Estas festividades movilizan a bandas de música, coheteros, panaderos, carniceros, productores agrícolas y cocineras tradicionales. Dependiendo de la comunidad y la duración de la celebración, algunas pueden representar inversiones superiores a los 200 mil o 300 mil pesos.
Especialistas del sector estiman que una fiesta mediana puede involucrar entre 15 y 30 proveedores diferentes, mientras que los eventos más grandes llegan a generar trabajo para más de un centenar de personas. Por ello, aunque pocas veces aparece en las estadísticas económicas, la industria de las celebraciones se ha convertido en uno de los motores silenciosos de la economía local.
Multiplicada por los miles de eventos que se realizan cada año en Oaxaca, esta actividad representa una derrama millonaria que beneficia a pequeños negocios, emprendedores y trabajadores independientes, consolidándose como una de las economías más dinámicas y menos visibles del estado.

