La NASA presentó la primera fase de su proyecto para construir una base lunar permanente en el polo sur de la Luna, dentro del programa Artemis. Carlos García-Galán, director del programa Base Lunar, explicó que este emplazamiento servirá como laboratorio científico para probar tecnologías de supervivencia en entornos extremos y preparar misiones tripuladas a Marte. La iniciativa incluye la adjudicación de contratos por cientos de millones de dólares a empresas estadounidenses para módulos de aterrizaje, vehículos todoterreno y drones exploradores.
Los tres principales desafíos técnicos consisten en producir suficientes naves para viajes lunares, diseñar sistemas resistentes a las condiciones extremas del espacio profundo y generar logística para la vida humana a cuatro días de la Tierra. En la zona seleccionada, el Sol permanece bajo y las temperaturas oscilan entre más de 127 grados Celsius en áreas iluminadas y menos 200 grados en las sombras. La construcción comenzará con actividad robótica continua y visitas tripuladas periódicas, hasta lograr presencia humana sostenida.
La agencia espacial prevé que la base impulse avances tecnológicos con impacto en la Tierra, como reactores nucleares lunares para generación de energía. García-Galán destacó que la colaboración con la industria privada permite a la NASA concentrarse en lo más complejo mientras las empresas manejan producción y transporte de carga. El proyecto marca el inicio de la presencia humana permanente fuera de la Tierra.

