México se posiciona como líder regional en consumo de segunda mano, según un estudio de McCann México a través de su unidad Truth Finder Consulgency. Más de uno de cada dos mexicanos compra ropa vintage o de segunda mano, cifra que alcanza el 52 por ciento y rebasa el promedio de Latinoamérica, situado en 42 por ciento, así como el global de 38 por ciento. Esta tendencia refleja un cambio en los patrones de consumo donde el valor reside en la historia, la singularidad y la reapropiación de las prendas.
El informe destaca el papel de la generación Z, nacida entre 1997 y 2012, cuyos hábitos impulsan esta dinámica. Aunque su poder adquisitivo crece, su lealtad a las marcas resulta volátil, y el 47.6 por ciento carece de empleo formal, por lo que recurre a plataformas digitales para monetizar pasiones. Además, se consolida una cultura de pequeños caprichos, con el 20 por ciento que se da uno diario y más del 40 por ciento que destina presupuesto específico para ello, en respuesta a las presiones económicas.
Tradicionalmente asociado a presupuestos limitados, el consumo de segunda mano evoluciona hacia una práctica más amplia que prioriza la sostenibilidad y la individualidad. Los datos confirman una transformación profunda en los comportamientos de los consumidores mexicanos, quienes integran estas compras en su rutina diaria más allá de consideraciones meramente económicas. Esta posición de liderazgo regional subraya el auge de un mercado que combina accesibilidad con nuevas valoraciones culturales.
