Comuneros, avecindados y colonos de la sección “Los Tamarindos” hicieron un llamado urgente a la actual directiva de Bienes Comunales de Lieza, encabezada por Alonso Sánchez Romo, para intervenir en un conflicto de linderos que afectó la convivencia en las inmediaciones del Deportivo Guiengola. A través de un documento formal emitido desde el pasado mes de marzo, los habitantes manifestaron su preocupación por el desplazamiento de límites territoriales y la invasión de vialidades, una problemática que, según denunciaron, fue ignorada por la administración agraria anterior. La falta de respuesta durante los últimos dos meses incrementó la incertidumbre entre los posesionarios, quienes temen que la ausencia de una autoridad conciliadora derive en confrontaciones mayores dentro de la comunidad.
El origen de la disputa radicó en una discrepancia entre el trazo original de lotificación y los registros oficiales actuales. Mientras que la asamblea determinó inicialmente una donación de aproximadamente 12 hectáreas para la Unidad Deportiva Guiengola, el municipio efectuó el registro de 15 hectáreas ante el Registro Agrario Nacional. Este excedente de tres hectáreas provocó un «efecto dominó» que alteró la distribución de los lotes colindantes, los cuales fueron proyectados originalmente con dimensiones de 50 por 40 metros. En consecuencia, la variación en las mediciones causó desajustes en las construcciones de viviendas e invasiones involuntarias de espacios públicos, afectando directamente el diseño urbano que contemplaba vialidades de 20 metros de ancho.
Ante este escenario, los afectados exhortaron al comisariado a incluir la situación de la sección Los Tamarindos y el área deportiva en el orden del día de la próxima asamblea general. El objetivo primordial de los pobladores fue establecer una mesa de diálogo que involucre tanto a las autoridades municipales como a las agrarias para rectificar las colindancias de manera técnica y legal. Los residentes enfatizaron que la mediación institucional fue la única vía para solucionar el desorden territorial y garantizar la seguridad jurídica de su patrimonio, evitando así que las tensiones locales escalaran ante la falta de una planeación urbana coherente y respetada por todas las partes.
