La economía mexicana registró un crecimiento marginal del 0.4% en su Producto Interno Bruto (PIB) durante el último año, consolidándose como el desempeño más bajo dentro de la región de América Latina y el Caribe. Según informes del Banco Mundial y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), este estancamiento respondió a una pronunciada caída en el consumo interno, la contracción de la inversión y la incertidumbre generada por las políticas arancelarias con Estados Unidos. Pese a los niveles de aprobación de la administración federal, la realidad financiera nacional se mantuvo por debajo del promedio regional de 2.4%, situando al país en un escenario de fragilidad que apenas logró evitar la recesión general.
En el contexto local, el panorama resultó todavía más crítico, ya que Oaxaca reportó una estrepitosa caída del 5.4% en su actividad económica al cierre de septiembre de 2025. Con este resultado, la entidad se posicionó como el tercer estado con el mayor retroceso en todo el país, superado únicamente por los desplomes observados en Campeche y Quintana Roo. De acuerdo con el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal del Inegi, el territorio oaxaqueño acumuló un año completo de contracción constante, hilando cuatro trimestres consecutivos a la baja, lo que refleja una parálisis severa en sectores clave como la industria manufacturera, la minería y la construcción.
Esta desaceleración en la entidad contribuyó directamente al debilitamiento del indicador nacional, afectando las proyecciones de crecimiento potencial que originalmente se estimaban en un 2%. Expertos de la Cepal subrayaron que el entorno para 2026 se perfila complejo, pues el impacto de las nuevas políticas comerciales internacionales podría intensificar la presión sobre las exportaciones. Mientras 17 estados de la República mostraron signos de resiliencia, Oaxaca se mantuvo dentro del grupo de las 15 entidades con saldos negativos, enfrentando su nivel de crecimiento más bajo desde el periodo de la pandemia y evidenciando una desconexión entre la estabilidad política y el dinamismo de los mercados locales.

