La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró este lunes que el derrame de petróleo registrado en el Golfo de México no proviene de ninguna instalación de Pemex, sino de un barco operado por una empresa privada. La jefa del Ejecutivo federal detalló que las investigaciones continúan para determinar con precisión las causas del incidente y, ante la posible configuración de un delito penal, solicitó la intervención directa de la Fiscalía General de la República.
Además, aunque la responsabilidad no recae en la paraestatal, Pemex activó de inmediato un operativo de contención y limpieza tanto en el mar como en las playas afectadas. Sheinbaum reveló que instruyó al director general de la empresa para que se traslade personalmente al sitio y evalúe si se requieren más recursos. Paralelamente, se confirmó un evento de menor escala fuera de la refinería Olmeca, en Dos Bocas, cuya relación con el derrame principal resulta mínima. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) participan en las tareas de contención, con especial atención en minimizar el impacto sobre pescadores y prestadores de servicios turísticos.
En este contexto, la mandataria subrayó la necesidad de establecer con certeza quién provocó el derrame para aplicar las sanciones administrativas correspondientes y, de ser el caso, las penales. La empresa responsable deberá resarcir los daños económicos sufridos por las comunidades afectadas, aunque el gobierno federal contempla posibles apoyos complementarios. Con esta postura, Sheinbaum buscó transmitir tranquilidad a los habitantes de las zonas costeras mientras las autoridades avanzan en la reparación ambiental y la rendición de cuentas.
