El Congreso Nacional Indígena (CNI) emitió un pronunciamiento para alertar sobre el recrudecimiento de actos de hostigamiento, amenazas y ataques directos contra la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI). De acuerdo con la organización, estas agresiones se intensificaron durante la segunda quincena de marzo, en un contexto de resistencia civil frente a la implementación del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. El organismo señaló que el despliegue de este megaproyecto, bajo administración de la Secretaría de Marina, ha derivado en denuncias constantes por despojo de tierras en asentamientos ayuujk y binnizá, así como en un proceso de militarización que vulnera la autonomía territorial.
En este sentido, los reportes detallaron incidentes específicos ocurridos entre el 19 y 20 de marzo, los cuales incluyeron labores de espionaje en el domicilio del activista Carlos Beas, en Santa María Petapa, y el uso de drones para vigilar las oficinas de la UCIZONI. Aunado a estas acciones de seguimiento, se documentó el uso de armas de fuego para amedrentar a figuras clave de la organización. Entre los casos más críticos se encuentran las detonaciones registradas en las inmediaciones de la vivienda de Juana Inés Ramírez Villegas, en San Juan Guichicovi, y ataques similares dirigidos hacia el domicilio del abogado Alberto Cayetano Matus en el municipio de Matías Romero.
Finalmente, el CNI condenó el uso de la violencia como mecanismo de presión para desactivar la defensa jurídica y social que las comunidades mantienen en la región. La organización fue enfática al exigir garantías de seguridad para los defensores, argumentando que la presencia de vehículos con vidrios polarizados y sujetos no identificados busca desarticular la estructura de la UCIZONI. Por ello, hicieron un llamado a las autoridades correspondientes para detener el asedio contra quienes denuncian los daños ambientales y sociales derivados del proyecto ferroviario y logístico en el estado de Oaxaca.

