La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó el envío al Senado del Plan B de reforma electoral, que busca reducir privilegios y promover mayor participación ciudadana. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, presentó los detalles de la iniciativa durante la conferencia matutina y enfatizó que responde al principio de austeridad republicana. El gobierno insistirá en disminuir gastos excesivos en el sistema político, tras no lograr la mayoría calificada para la reforma constitucional previa.
La propuesta limita el número de regidores en municipios entre 7 y 15 según la población, prohíbe bonos o percepciones adicionales más allá del salario para presidentes municipales y regidores, y establece un tope presupuestal del 0.7 por ciento de los egresos estatales para los congresos locales. Los ahorros generados se destinarán a obra pública en municipios y entidades federativas. Además, consejeros y magistrados de órganos electorales no podrán ganar más que la presidenta, y el Senado reducirá su gasto de forma progresiva hasta un 15 por ciento.
La iniciativa ajusta la revocación de mandato para que se realice el primer domingo de junio del tercer o cuarto año de gobierno, según la solicitud ciudadana. Se incluyen medidas de transparencia y fiscalización para los recursos de partidos políticos, con límites salariales a sus dirigentes y posibilidad de revisión por la Unidad de Inteligencia Financiera. El gobierno subraya que la reforma avanza por menos privilegios y más control ciudadano.

