En la región del Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, los habitantes han intensificado sus reportes sobre cilindros de gas en mal estado, lo que eleva el riesgo de accidentes domésticos y para la seguridad pública. Según las autoridades de Protección Civil, se ha observado un notable incremento en las quejas relacionadas con tanques que presentan golpes, válvulas deterioradas y fugas evidentes, afectando a varios municipios de la zona. Este problema no solo genera preocupación entre la población, sino que también pone en evidencia la necesidad de mayor vigilancia en la distribución de estos contenedores. El coordinador municipal de Protección Civil en Juchitán de Zaragoza, uno de los puntos más afectados, ha enfatizado la importancia de que los ciudadanos permanezcan atentos y denuncien cualquier irregularidad directamente a las empresas gaseras o al servicio de emergencia 911, con el fin de prevenir incidentes graves.
Este llamado surge en respuesta a datos concretos: solo en diciembre pasado, Juchitán registró hasta 20 reportes por el deterioro de cilindros, consolidándose como el municipio con el mayor volumen de quejas en la región. Las recomendaciones incluyen inspeccionar minuciosamente los tanques antes de su uso y evitar cualquier intento de reparación casera, ya que esto podría agravar los peligros. Además, al adquirir un nuevo cilindro, los usuarios deben confirmar que no presente fugas o daños visibles. Sin embargo, las denuncias apuntan directamente a compañías como Vendogas y Gas del Trópico, acusadas de no retirar de circulación los tanques que incumplen las normas de seguridad, lo que perpetúa el ciclo de problemas. Un cliente de Vendogas, por ejemplo, relató haber recibido repetidamente cilindros defectuosos pese a múltiples cambios.
Ante esta situación persistente, Protección Civil ha extendido su exhorto a las empresas distribuidoras para que implementen protocolos más rigurosos, asegurando la integridad de los productos entregados y priorizando la retirada inmediata de cualquier unidad comprometida. Esta medida busca mitigar riesgos y fomentar una cultura de responsabilidad compartida, recordando que la seguridad de los consumidores debe prevalecer sobre cualquier consideración operativa. De esta forma, se aspira a reducir las incidencias y restaurar la confianza en el servicio de gas, esencial para la vida cotidiana en estas comunidades.

