La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que lo más importante de la reforma electoral que impulsa radica en recuperar la esencia de la democracia, entendida como el poder del pueblo y no de los partidos políticos. En ese sentido, planteó dos ejes centrales: que la representación proporcional deje de decidirse por las cúpulas partidistas y pase a determinarse mediante voto popular directo, aunque se conserve intacta la fórmula legal aplicada en los procesos electorales de 2015, 2018, 2021 y 2024. De esta forma, quien aspire a ser diputado o diputada deberá buscar el sufragio ciudadano en todos los casos.
La iniciativa también busca disminuir los costos del sistema electoral en su conjunto, lo cual incluye al Instituto Nacional Electoral (INE), a los organismos públicos locales electorales (OPLES), a los partidos políticos, así como a los diputados locales y senadores. Sheinbaum insistió en que estos cambios responden a demandas expresadas por la ciudadanía y a compromisos asumidos durante su campaña, con el propósito de abaratar la representación política y las elecciones sin afectar la proporcionalidad ni la presencia de los partidos en el Congreso.
La mandataria rechazó interpretaciones que vinculen la propuesta con un regreso al partido de Estado y destacó la ironía de un desplegado reciente firmado por figuras como Diego Fernández de Ceballos, Manlio Fabio Beltrones, Francisco Labastida y Alcocer, a quienes asoció con el origen del PRIAN desde la era de Carlos Salinas de Gortari. Con ello, subrayó que la reforma fortalece la decisión popular directa y no concentra poder en las dirigencias.

