En las inmediaciones de Monte Albán, vecinos han reportado el abandono recurrente de bolsas de basura, un problema que persiste sin intervención de las autoridades. Según los habitantes, cada día aparecen al menos una docena de estos desechos, depositados durante la noche o al amanecer, lo que altera la imagen del sitio arqueológico y su entorno natural. Un residente detalló que, al subir diariamente al cerro, encuentra bolsas incluso a las 7:00 de la mañana, como evidenció en fotografías tomadas un domingo temprano, antes de la llegada de turistas. Esta práctica no solo representa una infracción administrativa, sino que atenta contra el patrimonio cultural de Oaxaca, reconocido como Patrimonio Mundial por su valor histórico y como uno de los principales atractivos turísticos del estado.
Además, el impacto ambiental es significativo, ya que las bolsas pueden romperse y esparcir plásticos y materiales que contaminan el suelo, afectando la flora y fauna local durante años. Los colonos han detectado restos de basura incinerada en algunos puntos, lo que eleva el riesgo de incendios forestales, especialmente en temporada seca, donde un fuego podría extenderse rápidamente por el cerro y causar daños irreversibles. A esto se suma el peligro sanitario, con residuos orgánicos que atraen animales nocivos, generan olores desagradables y convierten el área en un foco de contaminación, comprometiendo la salud de las comunidades cercanas y el equilibrio ecológico del sitio emblemático.
Ante esta situación, los especialistas y autoridades enfatizan que la conservación de Monte Albán es una responsabilidad colectiva, esencial para proteger su legado histórico y ambiental, asegurando que generaciones futuras disfruten de este símbolo oaxaqueño. Por ello, los vecinos urgen a las instancias municipales y ambientales a implementar operativos de limpieza y vigilancia, con el fin de detener el deterioro de uno de los pulmones naturales y espacios culturales clave de la capital.

