Las ciclovías de la ciudad de Oaxaca y del municipio de Santa Lucía del Camino permanecen en evidente abandono a más de tres años de la actual administración estatal. La capital oaxaqueña tampoco ha querido recibirlas en las dos últimas gestiones municipales, lo que ha permitido que la infraestructura colocada al final del sexenio 2016-2022 se deteriore y, en varios tramos, desaparezca por completo.
En calles como Amapolas (colonia Reforma), Morelos, Abasolo, Independencia y Camino Nacional, así como en García Vigil y la rehabilitada avenida Universidad, se observan hoy pavimento roto, señalización borrada e invasiones constantes de vehículos de motor. En los últimos días la Secretaría de Movilidad informó que, junto con colectivos como Insolente Oaxaca, Rodadas Incluyente, Vixi Escuela A.C. y Alleybike, realizó un recorrido de supervisión de la BiciRuta Norte-Sur y Oriente-Poniente; sin embargo, durante esa misma actividad, el pasado 4 de febrero, una motociclista agredió física y verbalmente a la activista Esther Soto, del colectivo Gabi Bici Blanca y de la Coalición Movilidad Segura Oaxaca, ante la mirada de un agente de la Policía Vial que no intervino. Los colectivos exigieron entonces sanciones reales a los invasores, presencia preventiva de vialidad y educación para desnormalizar la violencia vial.
El presidente municipal Raymundo Chagoya Villanueva reconoció en noviembre pasado que la reparación es responsabilidad estatal y admitió que “no fue un proyecto bien planeado”, aunque aclaró que se trata de un derecho progresivo que no puede retroceder. La ciclovía de García Vigil, inaugurada en septiembre de 2015 con 41 millones de pesos de recursos federales y municipales, hoy es usada como estacionamiento por taxis y vehículos particulares. Diversos ciclistas han insistido en que el deterioro y la falta de mantenimiento ponen en riesgo su integridad física y reclaman rehabilitación urgente.
