El aguacate mexicano reafirmó su estatus como el protagonista indiscutible del Super Bowl LX, tras reportarse un incremento del 11 por ciento en las exportaciones hacia Estados Unidos durante el cierre de enero. La Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM) confirmó que, entre el 5 y el 31 de enero de este año, se enviaron 127 mil toneladas de fruto, superando las 114 mil registradas en el periodo previo. Este flujo comercial destacó la relevancia de Michoacán y Jalisco, entidades que concentraron el 88 y 12 por ciento de los envíos respectivamente, consolidando al país como el proveedor de nueve de cada diez aguacates consumidos en territorio estadounidense.
No obstante, este éxito operativo contrastó con un panorama económico complejo para los agricultores nacionales. José Olivares, director de la Asociación de Productores Exportadores de Aguacate de Jalisco, señaló que el sector enfrentó una crisis de rentabilidad derivada de los precios de venta más bajos en una década, oscilando entre los 17 y 20 pesos por kilo a nivel huerta. Esta depreciación fue atribuida a la inestabilidad económica del principal importador y a la creciente competencia de países como Chile, Perú y Colombia, cuya oferta saturó el mercado e impidió una recuperación en los márgenes de ganancia para las familias productoras locales.
Aun bajo la presión de la inseguridad y los altos costos de tecnificación, los productores lograron mantener estándares de alta calidad, alcanzando rendimientos superiores a las 28 toneladas por hectárea en algunas zonas de Jalisco. Mientras el evento deportivo atrajo la atención global con figuras como Bad Bunny en el medio tiempo, en el campo mexicano la prioridad fue garantizar el abasto del «oro verde». Al cierre de la jornada, el sector permaneció en alerta ante la necesidad de equilibrar la oferta y la demanda internacional, buscando que el prestigio de la fruta mexicana se traduzca nuevamente en beneficios económicos justos para sus trabajadores.

