El Gobierno de Estados Unidos intensificó este viernes su estrategia de presión económica contra Irán mediante la imposición de nuevas sanciones financieras, una medida que coincidió con el reinicio de los contactos diplomáticos entre ambas naciones en Mascate, Omán. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) dirigió estas restricciones contra una red logística acusada de facilitar la comercialización «ilícita» de crudo. El Departamento de Estado confirmó que las acciones legales alcanzaron a 14 buques de la denominada «flota fantasma», 15 entidades con sedes en países como India y Turquía, y dos individuos vinculados al transporte de productos petroquímicos que financian las operaciones del régimen iraní.
A pesar de esta ofensiva financiera, las delegaciones de Washington y Teherán celebraron su primer encuentro formal desde la escalada bélica del pasado mes de junio, cuando se registraron ataques directos entre Irán e Israel. Las autoridades persas calificaron esta jornada de negociaciones como un «buen comienzo» para intentar reducir la fricción en la región, tras un periodo de parálisis diplomática provocado por los bombardeos a instalaciones nucleares y el estallido de conflictos armados previos. No obstante, el mensaje de la Casa Blanca fue tajante al señalar que el objetivo de estas sanciones fue frenar los ingresos destinados al apoyo de grupos extremistas y a la represión interna de la ciudadanía iraní.
Este doble escenario de diálogo y castigo ocurrió en un momento crítico para la República Islámica, que enfrentó una crisis multifactorial marcada por el descontento social y carencias energéticas severas. Mientras los mediadores en Omán buscaron establecer canales de comunicación estables, las sanciones de este viernes buscaron desarticular el sistema de ocultamiento y engaño que permitía a Irán exportar energía a terceros países. De esta manera, la administración Trump mantuvo una postura ambivalente, abriendo la puerta a la mesa de negociación mientras aplicaba un cerco económico riguroso sobre las principales fuentes de riqueza del país persa.
