La lucha contra el tabaquismo en México mostró claroscuros durante la jornada de este jueves. El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) reconoció que, aunque el país logró una disminución significativa en el número de fumadores durante la última década, la epidemia persiste como un desafío crítico de salud. Según datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2025, la cifra de consumidores se situó en 14 millones de personas, una estadística que preocupa a las autoridades debido al repunte en el uso de cigarrillos electrónicos, dispositivos que ganaron terreno peligrosamente entre los sectores más jóvenes de la población.
Aunado a este cambio en los hábitos de consumo, especialistas y organizaciones civiles destacaron que el éxito en la reducción de fumadores tradicionales se debió, en gran medida, al avance de políticas públicas como la prohibición total de publicidad y patrocinio. Sin embargo, la doctora Guadalupe Ponciano, coordinadora del Comité Interinstitucional para la Lucha Contra el Tabaco, lamentó que cada año mueran 63 mil personas por causas vinculadas a este hábito. La experta señaló que la falta de un sistema de salud que ofrezca terapias y medicamentos gratuitos para la cesación tabáquica impide salvar miles de vidas, calificando el fenómeno como uno de los problemas más complejos de abordar en el contexto nacional.
Finalmente, el debate se centró en la necesidad de aplicar «justicia fiscal» mediante el aumento de impuestos a estos productos, una medida que sigue pendiente en la agenda legislativa. La urgencia es palpable en las estadísticas de la adolescencia mexicana; mientras que en 2016 el uso de vapeadores en menores de 12 a 17 años era del 1.1 por ciento, los registros de diciembre pasado revelaron un incremento hasta el 3.1 por ciento. Ante este escenario, la sociedad civil instó a las autoridades a asumir una responsabilidad mayor para proteger a las nuevas generaciones de una dependencia que, lejos de erradicarse, se transformó tecnológicamente.

