México conserva una relación positiva con China pese a episodios puntuales y defiende el diálogo constante con ese país, afirmó Marcelo Ebrard, secretario de Economía, en entrevista con La Jornada. El funcionario reconoció que China apoyó a México durante la pandemia y subrayó que el país ocupa un lugar relevante como comprador, dentro del top 10 mundial. Sin embargo, ante el nuevo orden comercial global y la presión sobre sectores sensibles, el gobierno aplica aranceles selectivos no solo contra China, sino también contra India, Indonesia y otras naciones sin tratado de libre comercio, con el fin de proteger empleos en la industria automotriz y otros rubros estratégicos.
El déficit comercial con China alcanza los 120 mil millones de dólares, lo que obliga a una estrategia de sustitución de importaciones que distingue entre bienes terminados y bienes intermedios. Ebrard explicó que México concentra esfuerzos en reemplazar aquellos bienes intermedios factibles de producir localmente, como principios activos farmacéuticos (APIs), de los cuales importa el 90 por ciento, y en aumentar la participación nacional en electrónica y semiconductores para competir en el mediano plazo. Los aranceles no bastan por sí solos para alterar la dinámica económica, por lo que el enfoque combina protección temporal con inversiones en petroquímica y otras áreas con limitantes actuales.
La presidenta Claudia Sheinbaum impulsa el mantenimiento del diálogo con China y el resto del mundo, mientras el gobierno identifica un mapa detallado de prioridades para equilibrar el comercio. Ebrard insistió en que la meta consiste en exportar más hacia China y reducir la dependencia de importaciones no sustituibles por razones geológicas o técnicas. De esta forma, México transita hacia una era de mayor autonomía industrial sin romper la buena relación bilateral.
