En San Juan Bautista Cuicatlán, Oaxaca, los integrantes del Comité de Vigilancia de la obra de rehabilitación de la red de conducción de agua potable del Río Chiquito presentaron su renuncia colectiva, argumentando exclusión en el plan de trabajo y posibles irregularidades en la ejecución del proyecto. Esta iniciativa municipal, con una inversión de 3.5 millones de pesos, buscaba mejorar el suministro de agua en la región, pero los miembros del comité —encabezado por la presidenta Florencia Lázaro Durán, la tesorera Teresa Aguirre Martínez, la secretaria Apolonia Cabrales Cancino, el primer vocal Ene Castillo Hernández y el segundo vocal Félix Martínez Gómez— expresaron su rechazo a cualquier forma de encubrimiento o manipulación. Mediante un documento entregado a la Secretaría Municipal el 16 de enero de 2026, enfatizaron su compromiso con la legalidad, la transparencia y la rendición de cuentas, afirmando que no aceptarían ser utilizados como títeres en procesos opacos.
Esta decisión, que reafirma su lealtad exclusiva hacia la ciudadanía cuicateca, ha generado un impacto significativo en la comunidad local. Los renunciantes hicieron énfasis en la necesidad de informar al pueblo sobre estos hechos, entregando copias del documento al ayuntamiento para garantizar su difusión. Además, destacaron su gratitud por la confianza depositada en ellos y reiteraron que su prioridad es no fallar a los habitantes de barrios y colonias. Sin embargo, este episodio plantea interrogantes sobre la gestión interna del gobierno municipal, que ya cumple un año en funciones y aún enfrenta críticas por persistir en una curva de aprendizaje en ciertas áreas administrativas.
La renuncia deja un precedente negativo para la actual administración, alimentando inquietudes entre los residentes que perciben señales de desorden en el ayuntamiento. Aunque el comité no detalló irregularidades específicas, su salida voluntaria subraya la importancia de mecanismos inclusivos y éticos en proyectos públicos, especialmente aquellos que afectan el acceso a recursos esenciales como el agua potable en una zona vulnerable como Cuicatlán.
