Comunidades nahua de la Sierra Negra, en municipios como Zoquitlán, Coyomeapan y Tlacotepec de Porfirio Díaz, lograron la cancelación definitiva del proyecto hidroeléctrico Coyolapa-Atzala, impulsado por empresas vinculadas a Minera Autlán.
A través de movilizaciones, asambleas y juicios de amparo, los habitantes superaron divisiones internas y amenazas para proteger sus ríos y tierras.
La unidad colectiva, reforzada con iniciativas como cooperativas y radios comunitarias, consolidó la defensa del territorio.
El conflicto inició en 2016 al descubrirse el plan que privatizaría el agua de los ríos Coyolapa, Atzalan y Huitzilatl para generar energía destinada a la industria minera.
Pese a intimidaciones, ataques a instalaciones y la desaparición impune de un defensor en 2018, las comunidades rechazaron consultas impuestas y obtuvieron resoluciones judiciales favorables.
Un amparo clave dejó sin efecto la licencia ambiental, mientras otro sobreseyó el caso tras el desistimiento empresarial.
La resistencia fortaleció alternativas económicas, como la exportación de café orgánico, y preservó el flujo natural de los ríos.
Aunque persisten procesos judiciales relacionados con agresiones pasadas, el proyecto permanece suspendido de manera irreversible.
Esta victoria destaca la organización indígena ante impactos ambientales y sociales en regiones vulnerables.

