En vísperas de la Nochebuena, las familias oaxaqueñas enfrentan un panorama económico desafiante marcado por un incremento del 17% en los costos de las cenas navideñas y de Año Nuevo, comparado con el año anterior. Según datos nacionales que repercuten en la región, preparar una comida para hasta 15 personas puede alcanzar los 17 mil 100 pesos, lo que equivale a alrededor de 1,400 pesos por persona en un hogar promedio de cinco integrantes. Esta subida se atribuye a una inflación anual proyectada entre el 3.8% y el 4%, con presiones particulares en alimentos básicos y productos volátiles como frutas y verduras.
En Oaxaca, donde la economía familiar ya lidia con variaciones en precios de proteínas y staples derivados del trigo, el impacto se siente en la canasta básica que supera los 2,365 pesos, convirtiendo la tradición en un cálculo preciso de prioridades. No obstante, este escenario no disuade por completo las festividades, sino que obliga a replantearlas para mantener el espíritu comunitario sin comprometer el bolsillo.
Entre los elementos que aún alcanzan en muchos presupuestos destacan opciones más accesibles como el pollo, cuyo precio ronda los 110 a 120 pesos por kilo, o preparaciones caseras con ingredientes locales como el queso Oaxaca a 100 pesos el kilo. Sin embargo, ítems tradicionales como el pavo, que supera los mil pesos en algunos casos, o el bacalao a 580 pesos por kilo, ya no caben en todos los planes, al igual que la pierna de cerdo que oscila en 445 pesos por kilo. Bebidas y postres también elevan la cuenta: un conjunto de sidra, tequila y ponche puede sumar cuatro mil 550 pesos, mientras que los postres rondan los mil 450 pesos para un grupo mediano. En este contexto, lo que ya no alcanza incluye cenas en restaurantes, que duplican o quintuplican el gasto por persona, o adornos elaborados que agregan mil 200 pesos extras. Por el contrario, familias optan por simplificar: reducir el número de platillos, priorizar aperitivos variados a mil 750 pesos o enfocarse en platos principales como romeritos a 375 pesos el kilo, integrando verduras y pastas para estirar recursos.
Para adaptarse, el 92 por ciento de las familias mexicanas, incluyendo las oaxaqueñas, insiste en preservar menús tradicionales pero con modificaciones prácticas. Estrategias comunes involucran cocinar en casa para ahorrar, compartir gastos entre parientes —donde cada uno aporta un plato— o incluso prescindir de elementos lujosos para garantizar las comidas diarias. En Oaxaca, esta dinámica fortalece el consumo local y comunitario, dinamizando pequeños comercios vecinales y promoviendo un gasto responsable que equilibra tradición y realidad económica. Así, aunque la inflación amarga parcialmente la temporada, las celebraciones persisten con un enfoque en lo esencial, reflejando la resiliencia de las comunidades ante presiones financieras que marcan el cierre de 2025.
