Mujeres indígenas organizadas en el Consejo Indígena Popular de Oaxaca Ricardo Flores Magón, junto con la Coordinación de Pueblos y Organizaciones de Oaxaca (Copio) y la Unión Democrática de Oaxaca, marcharon este lunes desde las inmediaciones de la Preparatoria número 5, ubicada en la calle Miguel Cabrera, hacia el Zócalo de la capital oaxaqueña. La movilización, denominada «Mujeres sanando nuestras heridas», surge como cierre a un encuentro de dos días realizado el 20 y 21 de diciembre, enfocado en construir un mundo sin violencia, por la justicia y la libertad. Participantes de diversas comunidades marginadas expresaron su frustración ante la falta de respuestas gubernamentales a demandas recurrentes, buscando visibilizarse en la ciudad para presionar por un diálogo directo con las autoridades estatales.
En voz de Dolores VillaLobos Cuamatzi, representante del consejo, se destacaron problemáticas como la ausencia de medicamentos en clínicas rurales, el deterioro de caminos que eleva costos de transporte y limita el acceso a recursos, así como la corrupción que impide la llegada efectiva de programas sociales. Además, se denunciaron abusos sexuales persistentes contra mujeres, a pesar de políticas supuestamente protectoras, y una generalizada falta de seguridad en territorios indígenas, agravada por la violencia. Estas demandas no son nuevas, según las manifestantes; han sido planteadas en múltiples ocasiones sin avances concretos, lo que genera un sentimiento de abandono por parte del gobierno. La marcha busca romper con los «oídos sordos» de las autoridades, promoviendo una alianza con otras organizaciones sociales para abordar estas inequidades que afectan particularmente a las mujeres indígenas, donde la equidad de género sigue siendo una promesa incumplida.
De esta forma, la protesta subraya la necesidad de justicia para casos pendientes, incluyendo denuncias ante la fiscalía que no han recibido respuestas favorables. Las participantes enfatizaron que, al provenir de comunidades lejanas y marginadas, su visibilidad en la capital es clave para forzar soluciones. Aunque el gobierno estatal ha dado largas en el pasado, las mujeres esperan que esta acción colectiva impulse un plan de acción conjunto, atendiendo no solo las emergencias inmediatas como la falta de insumos médicos, sino también las raíces estructurales de la desigualdad y la violencia. La movilización, pacífica y determinada, refleja un llamado urgente a la acción en un contexto donde las promesas de igualdad no se materializan en las realidades indígenas.
