Cuatro jóvenes, de entre 18 y 25 años, murieron tras estrellarse la avioneta Robin DR400 en la que viajaban sobre el departamento de Ariège, en los Pirineos franceses, a pocos kilómetros de la frontera española. La aeronave despegó del aeródromo de Saint-Girons, localidad de seis mil habitantes al pie de la cadena montañosa, y debía regresar al aeroclub hacia las 17:40 horas locales. Empleados del club alertaron al Centro de Coordinación y de Salvamento Aeronáutico de Lyon al no recibir noticias de los tripulantes, lo que desencadenó una búsqueda inmediata con helicópteros y equipos terrestres.
Entre las víctimas se encontraban un instructor del aeroclub y tres alumnos de la Escuela Nacional de la Aviación Civil, compuesta por tres hombres y una mujer, según confirmaron fuentes oficiales a medios regionales franceses. El fuselaje de la aeronave, un monomotor de cuatro plazas utilizado comúnmente en entrenamientos, se localizó esa misma noche en una zona de difícil acceso a mil 200 metros de altitud, cerca de Saint-Girons. Gendarmes especializados en rescates montañosos, bomberos y un helicóptero de protección civil coordinaron el despliegue, que permitió hallar los cuerpos sin vida pese a las condiciones favorables de vuelo en la región.
La Prefectura de Ariège informó sobre el cierre de la operación de rescate una vez verificada la tragedia, mientras la Fiscalía abrió una investigación para esclarecer las causas del siniestro, que aún permanecen indeterminadas. Autoridades aéreas destacaron la ausencia de complicaciones meteorológicas en el momento del despegue y la ruta prevista, lo que añade complejidad al análisis preliminar. El incidente conmociona al aeroclub local, que suspendió temporalmente sus actividades en solidaridad con las familias afectadas.
