Un terremoto de magnitud 7.6 remeció la costa norte de Japón frente a Misawa, en la prefectura de Aomori, a una profundidad de 53 kilómetros, y provocó la emisión inmediata de una alerta de tsunami por parte de la Agencia Meteorológica de Japón. El epicentro, situado a 80 kilómetros de la costa, generó ondas sísmicas que alcanzaron nivel 6 superior en la escala japonesa de siete grados en Hachinohe, con una duración de unos 30 segundos y réplicas posteriores de hasta 5.6 grados. Aunque no se reportan fallecidos, al menos ocho personas sufrieron heridas leves en un hotel de esa ciudad, donde fragmentos de vidrio se esparcieron por las vías.
Las autoridades ordenaron la evacuación de alrededor de 23 mil residentes en las prefecturas de Hokkaido, Iwate y Miyagi hacia refugios seguros, y las primeras olas de tsunami, con alturas de 40 a 70 centímetros, impactaron puertos como Urakawa en Hokkaido y Kuji en Iwate poco después del sismo. La primera ministra Sanae Takaichi activó un equipo de emergencia en el Kantei para coordinar la respuesta, y enfatizó la necesidad de proporcionar información oportuna a la población con el fin de minimizar riesgos adicionales. Además, se interrumpió el suministro eléctrico en más de dos mil 700 hogares, y se detectaron incendios aislados en la zona, sin anomalías en plantas nucleares cercanas como Higashidori y Onagawa.
La alerta de tsunami se rebajó gradualmente tras confirmar que las olas no superaron los tres metros previstos, pero las autoridades mantuvieron las recomendaciones de evitar las costas ante posibles réplicas y tsunamis secundarios. El sismo se sintió hasta en Tokio con intensidad menor, y equipos de rescate continúan evaluando daños en infraestructura como carreteras y edificios en Sapporo y otras áreas del norte. Japón, ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, registra anualmente unos mil 500 temblores, lo que subraya la efectividad de su sistema de alertas tempranas en esta ocasión.
