El gobierno federal presentó el proyecto cultural “Mujeres de Maíz”, una iniciativa destinada a revalorar la figura histórica de Malintzin, conocida como La Malinche, y a reconocer el papel de las mujeres indígenas en la historia de México. La propuesta busca desmontar las interpretaciones tradicionales que la han calificado de traidora, para situarla en su contexto como una mujer esclavizada que, mediante el dominio de cinco lenguas, logró liberarse de su condición y desempeñar un papel de liderazgo en circunstancias adversas.
El proyecto parte de la premisa de que las etiquetas de heroína o traidora impuestas a Malintzin responden más a construcciones marcadas por la misoginia y el racismo que a una comprensión objetiva de su vida. Según las participantes en el anuncio, Malintzin no tuvo la posibilidad de traicionar, dado que su existencia estuvo definida por el cautiverio y la necesidad de sobrevivir en un entorno de violencia y dominación. De esta manera, las acciones culturales que conforman “Mujeres de Maíz” pretenden realizar una revisión histórica que repare la memoria de esta figura y de las mujeres indígenas en general, reconociendo su capacidad para superar patrones de exclusión y ejercer influencia en un contexto de adversidad.
Entre las actividades programadas se encuentra la “Caminata de Malintzin ¡Qué traidora ni qué la chingada!”, que recorrió las calles del centro de la Ciudad de México, partiendo del Zócalo y culminando en la Plaza de Bellas Artes, con paradas en puntos emblemáticos. Asimismo, el proyecto incluye foros, coloquios y otras acciones culturales destinadas a visibilizar la contribución de las mujeres indígenas y a cuestionar las narrativas que las han marginado. Las responsables de la iniciativa han señalado que este esfuerzo no solo busca reivindicar a Malintzin, sino también inspirar a las mujeres indígenas contemporáneas, recordando que su capacidad para superar la opresión representa un ejemplo de agencia y resistencia.
