En el marco del proceso electoral por Sistemas Normativos Internos en Oaxaca, solo 28 mujeres han sido electas como presidentas municipales de un total de 413 cargos que se disputan, lo que pone de manifiesto los desafíos pendientes para alcanzar la paridad de género en los usos y costumbres indígenas. Esta cifra, equivalente a aproximadamente el 6.8% de las presidencias municipales, evidencia las barreras que aún enfrentan las mujeres para acceder a los espacios de toma de decisiones en las comunidades que se rigen por sus propios sistemas normativos.
El Gobierno del Estado ha reconocido esta disparidad y ha emprendido diversas acciones destinadas a promover la participación femenina en la vida política comunitaria. Entre las medidas impulsadas se encuentra el fortalecimiento de estrategias que buscan tejer la paridad efectiva, reducir las desigualdades de género y garantizar que las mujeres puedan ejercer libremente sus derechos político-electorales. Estas iniciativas responden a la necesidad de superar las prácticas tradicionales que, en muchos casos, limitan la participación de las mujeres en los procesos de elección y en los roles de liderazgo dentro de las estructuras de gobierno comunitario.
La escasa representación femenina en las elecciones por Sistemas Normativos Internos contrasta con los esfuerzos institucionales por avanzar hacia una mayor inclusión de género. Aunque Oaxaca ha registrado avances en la paridad en los ámbitos de elección popular, donde la participación de las mujeres ha alcanzado niveles cercanos al 50% en cargos municipales, diputados y federales, las dinámicas propias de los sistemas normativos indígenas mantienen rezagos significativos. Las autoridades estatales subrayan que la participación de las mujeres no solo es un imperativo de equidad, sino un elemento esencial para fortalecer la gobernabilidad y consolidar la paz social en las comunidades.
En este contexto, el impulso de políticas y programas específicos representa un paso hacia la transformación de las prácticas consuetudinarias, con el objetivo de asegurar que las mujeres no solo participen en los procesos electorales, sino que también ocupen posiciones de liderazgo con plenas facultades de ejercicio. La brecha actual pone en evidencia la urgencia de continuar con acciones focalizadas que permitan superar las barreras culturales y estructurales que restringen el acceso de las mujeres a la toma de decisiones en el ámbito comunitario.

