El lirio acuático cubre más del 40 por ciento de la Laguna de Yuriria y paraliza la pesca en este humedal de importancia internacional, designado sitio Ramsar en 2004. A pesar de que el gobierno de Guanajuato destinó 68 millones 624 mil 134 pesos durante 15 años para su control, la plaga persiste por eutroficación causada por descargas sin tratamiento y fertilizantes agrícolas. Pescadores como Erasto Guzmán reportan más de tres meses sin ingresos, con lanchas atrapadas en la maleza que bloquea rutas y espacios de captura.
Autoridades estatales intervinieron 10 mil 174 hectáreas mediante métodos mecánicos y químicos, pero solo cubrieron el 11.3 por ciento de la superficie anual en promedio, según datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial. En 2023, el esfuerzo alcanzó mil 800 hectáreas, aunque años previos como 2017 y 2018 registraron cero extracciones. El municipio de Yuriria coordina mesas de trabajo con Conagua y Semarnat para mitigar el avance, que también reduce el espejo de agua y afecta la biodiversidad de aves residentes y migratorias.
Pescadores y prestadores turísticos urgen acciones integrales, ya que la plaga agrava la imagen del sitio y cierra oportunidades recreativas para 70 mil habitantes dependientes. Artemio Ramírez Zamudio, director de Agua Potable en Yuriria, reconoce el impacto en el ecosistema y la economía local, donde la laguna sustenta el 17 por ciento de la producción pesquera estatal. Ante la falta de apoyos temporales, familias buscan empleos eventuales como jornaleros, pero estos resultan insuficientes para cubrir necesidades básicas.
